Sobre la UNAM y el acceso a la educación superior en la Ciudad de México


038n1soc-1Heredera de la Real y Pontificia Universidad de México –fundada en 1551-, la Universidad Autónoma de México (UNAM), es la más grande y antigua universidad pública de Iberoamérica. Este 2015, la UNAM aparece una vez más, en el ranking de las 100 mejores universidades del mundo; ocupando el número 75.

Aunado a este importante reconocimiento, el 30 de marzo del presente año, la universidad se vestía de manteles largos; anunciaba la firma de un acuerdo de cooperación con la Soborna de París (una de las más antiguas y prestigiosas universidades del mundo). Dicho acuerdo crea, en uno de los campus de la Soborna, un Centro de Estudios Mexicanos.

“Con un centro de este tipo aquí en París estoy seguro de que la relación de México y Francia se verá beneficiada con acciones concretas para un sector que nos resulta fundamental a los dos países: nuestros jóvenes”, declaraba ante la prensa José Narro Robles, rector de la UNAM.

Pero, ¿En realidad las palabras del rector van de la mano con la situación de los jóvenes mexicanos?

Desde hace años la UNAM se ha enfrentado, año con año, una gran cantidad de jóvenes que intentan ingresar a la institución; dicha marea de candidatos, gracias al perfil demográfico mexicano, aumenta exponencialmente en cada nuevo periodo de ingresos. La implementación de modalidades de educación abierta y a distancia han logrado paliar esta problemática.

Este año, tales resultados se reflejaron durante el primer concurso de ingreso a licenciatura para el ciclo 2015-2016, durante el cual, 13 mil jóvenes más que en 2005 lograron ingresar a la institución. Sin embargo, del otro lado, 117 mil candidatos quedaron fuera de cualquier modalidad de estudio; a la espera del segundo periodo; en el cual, se espera, solamente, seleccionar 9 mil aspirantes más.

Por lo tanto, una vez finalizado el segundo periodo de selección, 108 mil jóvenes quedarán fuera de la UNAM y, si aunamos a esta futura situación, el crítico ambiente político-económico que rodea a las familias mexicanas; un sombrío panorama se vislumbra para el Estado mexicano, eterno aspirante próximo a alcanzar el primer mundo.

Bien señalan Humberto Muñoz García, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la máxima casa de estudios, y Manuel Gil Antón, académico de El Colegio de México, en la necesidad de que el Estado mexicano ponga en marcha más opciones públicas de calidad para este nivel educativo.

Los dos académicos recuerdan que ya hace 40 años que ninguna administración federal ha creado una institución de educación superior pública de calidad en el área Metropolitana de la Ciudad de México. En cambio, se ha visto un importante y alarmante crecimiento instituciones privadas de bajo coste –las cuales han representado un beneficioso negocio y muy pobre calidad.

educacion_como_derecho“En lugar de generar nuevas opciones públicas de educación superior, al Estado mexicano le ha convenido dar reconocimientos de validez oficial a changarritos (escuelas privadas) donde los muchachos continúan sus estudios. Se trata de una política donde el Estado transfiere su responsabilidad (de brindar educación) a las familias y genera un mercado con gran margen de ganancia para los negociantes de la educación, pues estas escuelas captan gran parte de la demanda de quienes han sido rechazados” señaló Antón Gil.

Lo peor de esta dinámica, es el que (como siempre) se afecte a aquellos jóvenes de más escasos recursos; obligándoles a elegir entre abandonar sus estudios o cursar una educación deficiente.

Gran parte de los jóvenes se encuentren en este dilema, pero ¿ Le conviene el modelo económico impulsado por las últimas administraciones federales? Gracias a las últimas reformas, México se encuentra entre los países con menor índice de desempleo; pero también con uno de los sueldos y salario mínimo más bajos de Iberoamérica.

Héctor Alejandro Santos
Embajador PEDH para la Educación en México.

Fuente

UNAM