Las necesidades educativas de la región amazónica del Ecuador


Regíon Amazónica EcuadorHoy viajamos al interior de Ecuador para conocer de primera mano las necesidades educativas de los Sapara, una de las siete nacionalidades[1] indígenas de la Provincia de Pastaza, con el objetivo de poder mejorar las condiciones de sus escuelas.

Nos acompaña Luciano Ushigua, uno de los principales representantes educativos de los Sapara. Desde hace 15 años trabaja con niños indígenas de escasos recursos económicos. A su penosa situación se le suma la dificultad de llegar a sus impenetrables aldeas en la selva amazónica, a las que sólo se puede acceder con una avioneta de una capacidad máxima de tres a cinco pasajeros. Algunas de estas comunidades se encuentran a ‘sólo’ veinticinco minutos de vuelo, pero se precisa de al menos de una hora y veinte minutos de trayecto para llegar a muchas otras de ellas. Desafortunadamente, los costes para fletar una avioneta que sobrevuele el Amazonas son demasiado elevados, lo que obstaculiza sobremanera el traslado de pesados materiales educativos como pupitres o sillas.

Esta zona, además, ha sido infelizmente portada de muchos periódicos tanto nacionales como internacionales, dada la intención del gobierno ecuatoriano de iniciar la explotación petrolera del Amazonas. Los Sapara junto con otras comunidades como los Kichua y Shiwiar han manifestado a través de múltiples declaraciones y en diversas asambleas y congresos que rechazan cualquier tipo de explotación en sus territorios. Aún así, los Sapara han presenciado como su población se ha visto diezmada por la explotación de su tierra durante siglos y ahora buscan impedir que su cultura, tradiciones e idiomas queden en el olvido. Un idioma que, por cierto, sólo es ya hablado a la perfección por seis adultos en la comunidad.

escuelas comunidad saparaSon en total cuatro de las siete comunidades las que no reciben ningún tipo de material ni apoyo educativo ni del sector público, ni del privado. La comunidad sapara es una de las menos atendidas de entre todas esas nacionalidades: de las dieciocho escuelas con las que cuenta la comunidad, la mayoría no tiene maestros suficientes y muchos de estos profesionales no quieren o no pueden venir por las dificultades que implica el transporte. Algunos de los maestros que fueron oficialmente asignados para las comunidades de difícil acceso no han podido ingresar a estas comunidades, y es que el Ministerio de Educación aún no ha firmado el contrato con la empresa aérea para que los pueda transportar hasta estas comunidades. Por dicha razón, se ha elevado la propuesta de contratar a bachilleres que sean de las mismas nacionalidades para que sean ellos, conocedores de sus comunidades, quienes se encarguen de la labor educativa.

Las escuelas en esta comunidad son muy básicas. La más grande acoge a un total de cien niños, mientras que otras sólo tienen capacidad para 10 alumnos. En ellas faltan principalmente pupitres y sillas, que son demasiado pesados y voluminosos como para poder ser transportados en avioneta. Se está impulsando, por tanto, que tanto las sillas como los pupitres se construyan directamente dentro de las propias comunidades. Por otro lado, las escuelas carecen de material educativo; esencialmente libros, para poder realizar consultas, y es que en la mayoría de comunidades no hay energía y, por consiguiente, no hay manera de hacer consultas por medios telemáticos como internet.

Ante este duro panorama, nos encontramos que la tasa de abandono escolar es de aproximadamente un 40% y la tasa de analfabetismo es del 30%, siendo más elevada aún entre adultos.

Preguntamos a Luciano si existe alguna organización sin ánimo de lucro o estamento público que se preocupe o ayude a estas comunidades.

Su respuesta es contundente: “En verdad no hay nadie, ni parece que el mismo Ministerio de Educación nos pueda ayudar”.

¿Y dónde se encuentra entonces el Gobierno mediante el Ministerio de Educación?

Casi nunca hemos visto preocupación por parte de las autoridades en mejorar la calidad de vida de los habitantes de nuestras comunidades y, por ende, sus condiciones educativas. Además, los profesionales del área de la educación de las grandes ciudades no quieren venir a trabajar en las comunidades por muchas razones: enfermedades, paludismo, costo elevado de los vuelos de avionetas y picaduras de serpientes, alacranes y otros insectos venenosos, por esta razón precisamos que los bachilleres de estas comunidades hagan las funciones de docentes”.

¿Cuál sería el coste aproximado de fletar una de estas avionetas con material y qué capacidad tienen?

La avioneta llega a la aldeaPara la comunidad más lejana el coste es de 700USD, mientras que para la comunidad más cercana sería de 350USD. Costes que no están al alcance de la mayoría, pero que el Gobierno ecuatoriano o las multinacionales que explotan la zona podría asumir sin ningún impedimento. Las avionetas tienen como capacidad un total mil libras de peso, lo que sería un equivalente a aproximadamente 5 personas.

Que los niños de estas comunidades consigan una educación digna, depende en gran medida de nuestro apoyo: de difundir el estado en el que se encuentran las escuelas, de conseguir que desde las entidades públicas se hagan eco y movilicen todas sus herramientas, pero también depende de vuestra ayuda y de concienciarnos de que con nuestro granito de arena podemos cambiar la vida de muchos de estos niños. Al fin y al cabo, fletar un avión con material cuesta menos que un pasaje i/v de Ecuador a Europa.

¡Contamos con vuestro apoyo!

[1] Siendo las otras seis comunidades indígenas de Pastaza los Shuar, Achuar, Kichua, Andoa, Shiwiar Y Waorani.