La Crisis Migratoria del Sudeste Asiático


map_660_032313121011Se calcula que el año pasado alrededor de 53 000 personas pertenecientes a la minoría musulmana rohingya huyeron por mar desde Birmania y Bangladesh para huir de la persecución que sufren.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) la crisis del pueblo rohingya es una de las más largas del mundo y, también, una de las más olvidadas. Esta minoría situada en Birmania con el límite en Bangladesh, no se encuentra entre los 153 grupos étnicos reconocidos en el país, no se les considera ciudadanos y tienen prohibido el acceso a la educación, a la libertad de movimiento además de poseer tierras, viajar y contraer matrimonio. Se reconoce que han sido perseguidos, humillados y discriminados. Miles de ellos deciden cada año huir del país, convirtiéndose en victimas de las mafias de trata de blancas.

Una de las consecuencias que ha llevado a agravar esta situación son los constantes cambios políticos y sociales en Birmana y, por otro lado, la campaña que lleva a cabo Tailandia contra las mafias dedicadas al tráfico de seres humanos.

Tailandia, Malasia e Indonesia siguen devolviendo los barcos que llegan a sus costas. En concreto las autoridades de Tailandia aplican la política de repeler las embarcaciones y a cambio ofrecen alimentos, agua, combustible y asistencia médica a los barcos pero todo ello evitando que toquen tierra.

Como consecuencia de ello, se ha incrementado el número de inmigrantes procedentes de Birmania y Bangladesh que se dirigen ahora hacia Malasia e Indonesia. Tailandia pide que no recaiga toda la responsabilidad sobre ella y que se presione a Birmania.

Las reacciones de las diferentes organizaciones mundiales no se han hecho esperar. UNICEF ha denunciado la situación de los niños migrantes varados en los barcos. ‘’Estos son los que están expuestos a un mayor riesgo de abuso, explotaciones y problemas de salud, por lo que necesitan asistencia sanitaria urgente y un apoyo a largo plazo para determinar su estado y favorecer su desarrollo en ambiente seguro’’.

La Convención sobre los Derechos del Niño ratificada por todos los países del sudeste asiático obliga a los gobiernos a asegurar que todos los niños sean atendidos en un lugar seguro, con acceso a la educación, salud, servicios sociales, legales y todo con ello con independencia de su estatuto de refugiado o migrante.

La cuestión sobre la nueva marea de inmigrantes será discutida en un convención de quince países que tendrá lugar en Bangkok, el 29 de mayo.

Fuente.

Europapress
Unicef