El secuestro de Chibok y su efecto en la educación mundial.


NIGERIA_GIRLS_BOKO__698466aLos nigerianos conmemoran el triste primer aniversario del secuestro de más de 200 alumnas por militantes de Boko Haram.

Muhammadu Buhari, Recién elegido presidente del país, se comprometió a hacer todo lo posible para rescatar a las chicas, pero admitió que no puede asegurar que las vayan poder encontrar.

El secuestro masivo provocó la condena internacional y desató una campaña en los medios sociales en todo el mundo con el hashtag #BringBackOurGirls.

La protección mundial de la educación y el caso Chibok

“Education under Attack 2014” muestra que durante el período 2009-2013 30 países manifiestan un patrón significativo de ataques a la educación, con seis países – Afganistán, Colombia, Pakistán, Somalia, Sudán y Siria – fuertemente afectados por los ataques a estudiantes, profesores e instituciones educativas, con más de 1.000 víctimas o incidentes. Al menos 40 países adicionales experimentaron ataques de diversa gravedad durante ese período también.

Si bien no es considerado como uno de los países más afectados en perspectiva comparativa en el estudio, Nigeria tiene ciertamente un problema cada vez mayor, sobre todo en el noreste del país.

A pesar de que el nombre del grupo a menudo se traduce como “la educación occidental es un pecado”, la insurgencia de Boko Haram inicialmente no se centró en atacar la educación. Había habido algunos ataques a edificios escolares en 2009 atribuibles a Boko Haram, además de amenazas y atentados de las universidades en 2011., pero fue a partir de principios de 2012, en adelante, cuando se pudo percibir un cambio radical en la estrategia de Boko Haram a través, no sólo del aumento en ataques a la educación en pequeñas problaciones, sino también a los estudiantes, maestros, personal de la universidad y otro personal educativo.

El resultado fue una grave desestabilización de la oferta educativa en varios estados en el noreste de Nigeria. La incapacidad de las fuerzas de seguridad del Estado para proporcionar una protección adecuada a los ciudadanos de Nigeria ha servido para exacerbar estos problemas. Fue en este contexto en el que el secuestro de las alumnas en Chibok se llevó a cabo. Pero lo más terrible de toda esta situación es que se cree que Boko Haram ha secuestrado al menos a 2.000 mujeres en Nigeria desde el año pasado.

Varias características del caso del secuestro de las alumnas de Chibok son dignos de mención. Uno de ellos era el esfuerzo del Gobierno y las Fuerzas Armadas nigerianas de acallar a los padres y las familias de las niñas, que desafiaron las estimaciones “oficiales” de la cantidad de niñas que habían sido secuestradas.

Otro fue el papel de los medios de comunicación social en la difusión de esta historia y como se pasó de ser un incidente local a punto de ser olvidado a uno que despertó el interés, la indignación y la preocupación en todo el mundo. También significativo han sido las comunicaciones periódicas por parte Boko Haram, particularmente a través de videos publicados en medios de comunicación social y luego tomadas por los medios tradicionales. Su propaganda brutal y sin concesiones se convirtió en una pieza clave del drama que se desarrolló y, en el proceso, mostraron cómo los grupos extremistas están demostrando cada vez más adeptos a proyectar sus opiniones y mensajes mediante todos los medios sociales imaginables

Su efecto en la educación mundial.

Una consecuencia importante del caso Chibok ha sido el estímulo que se ha dado a la identificación de medidas prácticas para proteger a los estudiantes, profesores e instituciones educativas de ataques violentos. En particular, el ex Primer Ministro británico, Gordon Brown, en su calidad de Enviado Especial de la ONU para la Educación Global, ha defendido una Iniciativa de Escuelas Seguras (SSI) que, a través de un enfoque múltiple, busca generar una acción rápida para hacer escuelas más seguras.

Elementos de la versión SSI en Nigeria han incluido un programa de transferencia para que los alumnos sean trasladados desde las zonas de alto riesgo a una ubicación en zonas más seguras del país; un modelo de reconstrucción de escuelas que mejora la seguridad de las instalaciones de la escuela; y un programa de fortalecimiento de los comités de gestión basados ​​en la escuela para que haya una mejor vinculación entre las escuelas y las comunidades para la respuesta en caso de un ataque real.

Por su parte, la Protección de la Educación en la Inseguridad y el Conflicto (PEIC), ha tomado nota de los tipos de desafíos revelados por el suceso en Chibok y de los ataques a la educación en otros contextos. Un desafío importante es el de la supervisión y presentación de informes sobre ataques a la educación. PEIC se está preparando para crear un centro de datos / servicio global orientado a mejorar la recopilación y el intercambio de información actuales y emergentes sobre los ataques. Dicha información servirá para fortalecer la promoción, análisis y respuesta, especialmente a través del diseño bien informado de políticas y programas.

Hoy se constata que las alumnas de Chibok no han sido olvidadas. Aunque su destino no se conozca, un año después, muchos – en el interior de Nigeria y en el extranjero – se aferran a la esperanza de que un día serán liberadas. Esa esperanza debe quedar fuertemente unida a la acción positiva para garantizar un regreso dentro de un marco necesario de seguridad. Si hay una cosa que parece cierta es que, si algún día regresan, las alumnas volverían cambiadas por el sufrimiento causado por su terrible experiencia. Responsabilizarse de sus necesidades puede constituir un desafío aún mayor que encontrarlas y traerlas de vuelta.